Historia de la gilda es un relato de cine, vinagre y descaro vasco. Este pincho nació en San Sebastián hace décadas. Pequeño, salado y picante, conquistó las barras del norte. ¿Quieres saber cómo empezó todo?
La historia de la gilda en el San Sebastián de los 40
La gilda nace en los años 40, en el bar Casa Vallés. Un cliente pidió un bocado rápido con guindilla, aceituna y anchoa. Además, lo bautizó con nombre de película. Por ello, este pincho lleva décadas reinando en los txikiteos donostiarras.
Por qué la historia de la gilda homenajea a una actriz
¿Sabes a quién debe su nombre? Al estrenarse Gilda en 1946, el público quedó hechizado con Rita Hayworth. De igual modo, alguien comparó el pincho con ella. Decían que era «verde, picante y un poco salado». Así nació la leyenda.
El vinagre: el alma ácida de este pincho
El vinagre define el carácter de la gilda. Por tanto, nunca falta en su elaboración. Asimismo, la guindilla de Ibarra se cura en este líquido durante semanas. Sin embargo, el truco está en el equilibrio entre acidez y sal.
- Vinagre suave para no tapar la anchoa.
- Guindilla de Ibarra bien avinagrada.
- Aceituna manzanilla firme.
- Anchoa del Cantábrico en salazón.
- Aceite virgen extra como remate.
Datos curiosos sobre la historia de la gilda
Asimismo, este relato esconde cifras interesantes. La guindilla de Ibarra luce sello Eusko Label desde 2001. Además, la anchoa del Cantábrico se cura de forma tradicional durante seis meses. Por otro lado, una gilda clásica ronda las 50 calorías, según tablas nutricionales habituales.
La historia de la gilda llega a Toledo con La Vinagrera
¿Y dónde la encuentras cerca de ti? En La Vinagrera nos dedicamos a la venta y distribución de gildas en Toledo. Por ello, acercamos este clásico vasco a tu mesa. Nos encontrarás en el Parque de la Vega, Toledo. De igual modo, servimos a bares y particulares.
Cómo disfrutarla según su historia
Respeta la tradición y triunfarás. Primero, móntala en su orden clásico. Luego, sírvela fresca y bien escurrida. Después, acompáñala con txakoli o un buen vermut. En consecuencia, vivirás el aperitivo como en San Sebastián. En definitiva, producto y sencillez mandan.
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